¿Por qué en unos sectores se sintió o se dañó más que en otros en Pereira?
La quebrada Egoyá: el río que corre bajo Pereira y que ayuda a entender el comportamiento de la ciudad durante un sismo.
Hay una parte de la historia de Pereira que permanece bajo nuestros pies.
La quebrada Egoyá, que alguna vez atravesó a cielo abierto sectores del centro de la ciudad, fue canalizada y posteriormente cubierta con rellenos para permitir el crecimiento urbano. Con el paso de los años, sobre estos terrenos se construyeron viviendas, vías y edificaciones.
Y aquí aparece un dato importante: no todos los suelos responden de la misma manera ante un terremoto.
Los estudios de microzonificación sísmica de Pereira identifican sectores conformados por rellenos antrópicos, algunos de ellos con materiales blandos y espesores importantes. Estas condiciones pueden generar una respuesta sísmica diferente a la de terrenos más firmes y, en determinadas circunstancias, amplificar el movimiento en superficie.
De hecho, la historia ya nos dejó una lección. Durante el terremoto de 1999, una proporción importante de los daños se concentró en el área de influencia de Egoyá; estudios posteriores encontraron aceleraciones del suelo significativamente mayores en esta zona frente a terrenos cercanos a roca.
Ahora, después del fuerte terremoto del 10 de agosto de 2026, que tuvo magnitud 7,4 y epicentro en el departamento del Chocó, Pereira volvió a experimentar importantes afectaciones.
Esto no significa que Egoyá sea la causa de los daños, pero sí que conocer cómo está conformado el suelo de nuestra ciudad ayuda a entender por qué un mismo sismo puede sentirse de manera diferente en distintos sectores.
Además, Pereira cuenta actualmente con obras de mitigación asociadas al antiguo colector Egoyá. La intervención realizada entre 2018 y 2019 reemplazó parte de la estructura antigua con una solución de ingeniería diseñada para reducir riesgos.
Pereira tiene una historia que también está debajo de sus calles. Y conocerla nos ayuda a entender mejor nuestra ciudad, sus riesgos y la importancia de construir y habitar de manera responsable.
Una historia que vale la pena conocer, especialmente después de lo que acabamos de vivir
















