Gobernador de Risaralda advierte que la emergencia aún no termina: edificaciones siguen en riesgo de colapso.
Juan Diego Patiño Ochoa aseguró que varias estructuras afectadas por el terremoto continúan en riesgo de colapsar y que algunas ya han cedido. Más de 400 integrantes de organismos de socorro trabajan en las zonas críticas, mientras la Gobernación prepara una nueva hoja de ruta para la reconstrucción del departamento.
La emergencia provocada por el terremoto en Risaralda continúa evolucionando y todavía no es posible dimensionar completamente sus consecuencias. El gobernador Juan Diego Patiño Ochoa advirtió que varias edificaciones que resultaron gravemente afectadas permanecen en riesgo de colapso y que algunas ya han comenzado a caer, mientras los organismos de socorro avanzan en las labores de búsqueda y rescate.
En entrevista con Caracol Radio, el mandatario explicó que, a medida que avanzan las inspecciones en Pereira, Dosquebradas y otros municipios, se identifican nuevas afectaciones en estructuras que habían quedado comprometidas por el movimiento sísmico.
“Lo que hemos evidenciado es que estamos avanzando y que día a día las edificaciones que quedaron a punto de colapsar algunas ya están colapsando”, señaló.
Más de 400 hombres y mujeres de la Policía Nacional, bomberos, organismos de socorro, voluntarios y equipos provenientes de diferentes ciudades participan en la atención de la emergencia.
Una de las decisiones adoptadas fue el cierre completo del centro de Pereira, con el propósito de evitar el ingreso de personas a zonas que representan un riesgo y facilitar el trabajo de los equipos de rescate.
La prioridad sigue siendo salvar vidas
El gobernador aseguró que la primera fase de la emergencia está concentrada en rescatar a las personas que puedan permanecer atrapadas y reducir los riesgos para la población y los equipos que trabajan en las zonas afectadas.
La Gobernación mantiene activo el Puesto de Mando Unificado y articula las acciones con el Gobierno Nacional, las alcaldías y los organismos de socorro.
El departamento también mantiene la alerta roja hospitalaria, una medida que permite priorizar la atención de urgencias vitales y preservar la capacidad de respuesta de la red hospitalaria frente al aumento de la demanda.
“Estamos trabajando dentro de estas primeras horas para recuperar la mayor cantidad de vidas posible en el departamento de Risaralda”, afirmó Patiño.
La sede de la Gobernación quedó fuera de servicio
El edificio de la Gobernación de Risaralda, ubicado en el centro de Pereira, sufrió graves afectaciones y actualmente no puede ser utilizado.
Patiño explicó que ingenieros estructurales realizaron inspecciones y que, por seguridad, no es posible continuar utilizando las instalaciones mientras avanzan las evaluaciones técnicas.
“No hay posibilidad en este momento de hacer uso de las instalaciones de la Gobernación”, afirmó.
La administración departamental trasladó su operación a una sede ubicada en la avenida Sur, donde funciona la sala de crisis de Gestión del Riesgo y los talleres de la Gobernación.
Desde allí continúan despachando las diferentes secretarías y se coordinan las acciones de respuesta frente a la emergencia.
México envía ayuda humanitaria
La respuesta internacional también comenzó a llegar a Risaralda.
El gobernador confirmó que dos aviones procedentes de México aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Matecaña con ayuda humanitaria y señaló que durante tres días continuarán llegando vuelos con asistencia destinada a Risaralda y Caldas.
La ayuda fue enviada por el Gobierno de México, con participación del Ejército Nacional Mexicano y la Fuerza Aérea Mexicana.
El departamento mantiene además los puntos de acopio para recibir alimentos, agua, elementos de primera necesidad y otros suministros destinados a las familias damnificadas.
La maquinaria amarilla se concentra en Pereira y Dosquebradas
La recuperación de la movilidad es otro de los frentes prioritarios.
Patiño confirmó que la maquinaria amarilla de la Gobernación fue puesta al servicio de la emergencia y se encuentra operando principalmente en Pereira y Dosquebradas, municipios que concentran buena parte de las afectaciones.
A esta operación se sumaron las alcaldías y empresas privadas que han dispuesto maquinaria para apoyar las labores de remoción de escombros.
Los equipos pesados ingresan a los sectores donde los organismos de rescate ya autorizaron las labores, con el objetivo de despejar vías y facilitar el acceso a las zonas afectadas.
Ya fueron definidos sitios para disponer los escombros
La remoción y disposición de las toneladas de escombros que deja la emergencia representa otro de los desafíos para el departamento.
El gobernador explicó que la autoridad ambiental participa en los Puestos de Mando Unificado y ya definió sitios específicos para la disposición del material.
Para Pereira y Dosquebradas se puso en marcha un plan de choque que contempla la remoción y traslado de los escombros.
“Se han vinculado muchísimos privados”, señaló Patiño, al destacar la participación de empresas y particulares que han puesto maquinaria a disposición de las autoridades.
El terremoto cambia las prioridades del Gobierno departamental
La magnitud de la emergencia también obligará a modificar las prioridades de la administración departamental.
Patiño anunció que las metas establecidas en el Plan de Desarrollo deberán ser revisadas para responder a las nuevas necesidades de Risaralda.
“Nos cambia la vida, nos cambia el chip”, afirmó el gobernador.
El mandatario explicó que, una vez superada la fase crítica de rescate y atención inmediata, el departamento tendrá que concentrar buena parte de sus esfuerzos en la reconstrucción.
“Vamos por la construcción de este departamento”, sostuvo.
La recuperación de infraestructura, vías y demás sectores afectados se convertirá así en una de las principales prioridades de la administración departamental.
Por ahora, la emergencia continúa y las autoridades mantienen sus esfuerzos concentrados en la búsqueda y rescate, la seguridad de las zonas afectadas, la recuperación de la movilidad y la atención de las familias damnificadas.
El gobernador cerró la entrevista con una definición sobre el desafío que enfrenta el departamento: “Risaralda, la gente de Pereira, de Dosquebradas, de todos los municipios somos personas resilientes y sé que vamos a salir”.














