La nueva normalidad de Pereira
Después de la pandemia hablábamos de “la nueva normalidad”, todos esos cambios a los que tuvimos que aprender a adaptarnos. Hoy Pereira tiene la suya, un mes despues del terremoto que sacudio fuertemente a esta ciudad.
Una nueva normalidad que, aunque está llena de esperanza por el espíritu aguerrido de su gente, también tiene un punto de nostalgia.
El que cada mañana toma el Megabús por la 30 de Agosto ahora recorre una ciudad diferente. Más despacio, con más tiempo y con los ojos puestos en las edificaciones afectadas.
Bajarse en el Parque Olaya y caminar hacia el centro es otra travesía: calles cerradas, cintas amarillas, edificios marcados, demoliciones, polvo, escombros… y cada ruido fuerte que vuelve a despertar ese susto que todavía llevamos por dentro.
Porque cada salida al centro es un acto de fe.
Es difícil ver hecha escombros una parte de la ciudad que sentimos nuestra. Es dificil ver la maquinaria amarilla, desechando como si fuera papel cosas materiales, que con tanto esfuerzo fueron conseguidos, es dificil ver como desprenden cada columna de edicios insignias de nuestra ciudad…Es como echarle sal a una herida que todavía no termina de sanar.
Y quienes regresamos a casa, lejos de esa realidad, sentimos por unas horas que entramos en otra Pereira.
Pero al día siguiente, toca volver.
Volver a verla. Volver a caminarla. Volver a reconstruirla.
Esta es por ahora la nueva normalidad de la Querendona, Trasnochadora y Morena.














