PEREIRA, una perla que se resiste a perder su brillo.
El 10 de agosto, Pereira vivió uno de los momentos más dolorosos de su historia. Muchas familias enfrentaron pérdidas, miedo e incertidumbre. Pero en medio de la tragedia también apareció la fuerza que nos caracteriza.
Bomberos, médicos, rescatistas, voluntarios y miles de pereiranos se unieron para ayudar, compartir, acompañar y tender la mano a quien lo necesitaba.
Hoy tenemos cicatrices y ausencias que jamás olvidaremos, pero también tenemos algo que nadie puede derrumbar: el corazón de nuestra gente.
Pereira volverá a levantarse. No será la misma, será una ciudad más fuerte, más unida y llena de esperanza.
La Perla del Otún podrá agrietarse, pero nunca dejará de brillar. Pereira renacerá.















