CARDER y la organización Masbosques unen esfuerzos para controlar el caracol gigante africano en Risaralda
Con el fin de proteger la biodiversidad y mitigar riesgos para la salud pública, la CARDER y la organización Masbosques firmaron el Acuerdo 933 de 2025 para implementar un programa piloto de prevención, manejo y control del caracol gigante africano en Risaralda.
Con el propósito de avanzar en la protección de los ecosistemas y la salud pública del departamento, la Corporación Autónoma Regional de Risaralda – CARDER, en cumplimiento de su misión de promover el desarrollo sostenible, suscribió con la organización Masbosques el Acuerdo 933 de 2025. Este convenio permitirá la implementación de un programa piloto orientado a la prevención, manejo y control del caracol gigante africano, una especie invasora que amenaza la biodiversidad al desplazar otras especies y generar graves afectaciones ambientales.
El director de la CARDER, Julio César Gómez Salazar, explicó que las acciones ya se están desarrollando en sectores priorizados como Playa Rica, donde se adelantan labores de identificación y recolección del caracol, así como procesos pedagógicos con la comunidad. “Vamos a enseñar cómo identificar los huevos de esta especie, que es hermafrodita, se reproduce por sí sola y puede poner entre 800 y 1.000 huevos por postura. Además, no tiene un depredador conocido, lo que ha facilitado su propagación en varias zonas del área metropolitana”, señaló el directivo.
En el marco del convenio, se desarrollarán jornadas de educación ambiental en los 14 municipios del departamento, así como mesas técnicas interinstitucionales que vinculan a los sectores de defensa, ambiente, agricultura y salud. Estas acciones se articulan con lo establecido en la Resolución 0654 de 2011, que define las medidas para la prevención, control y manejo del caracol gigante africano (Achatina fulica).
Por su parte, la organización Masbosques adelantará un proyecto piloto de recolección en el área metropolitana de Pereira, Dosquebradas y La Virginia, priorizando zonas estratégicas para el análisis de estadíos, ciclos de vida y adaptaciones de la especie al entorno. Asimismo, se realizará la disposición final del caracol conforme a la normativa vigente, a través de procesos como incineración, hidrólisis alcalina o enterramiento in situ.
El convenio también contempla un fuerte componente de educación ambiental, orientado a sensibilizar a la ciudadanía sobre la adecuada gestión de residuos sólidos y desperdicios, los cuales generan focos de infestación que favorecen la proliferación del caracol gigante africano. Esta especie representa un riesgo para la salud pública, ya que puede transmitir enfermedades graves a los seres humanos, como meningitis y afecciones intestinales potencialmente mortales, además de afectar la salud de los animales.













